El fuego no perdona

fotógrafo: @Naturflash – Joel Reyero Todos vimos alguna vez las imágenes de la Patagonia con sus paisajes espectaculares, ríos cristalinos que te invitan a bañarte y vivir aventuras, a acampar en medio de la naturaleza salvaje, llena de animales libres que caminan esas tierras inmensas que parecen sacadas de una película. Esa hermosa tierra verde y vibrante hoy está roja, prendida fuego, dejando muerte y desolación, porque se está perdiendo un paraíso natural y la vida de nuestra madre tierra. Desde el centro del país y sin precedentes, la región pampeana tiene 3 epicentros principales del fuego que, desde finales de noviembre, los bomberos voluntarios de la región y de otras provincias están tratando de controlar, pero aún se encuentran activos. El 09 de diciembre del 2025 se dio por iniciada la temporada de incendios dentro de la región patagónica de Chubut, principalmente en el Parque Nacional Los Alerces, que, gracias al viento y a las condiciones de sequía extrema, aún sigue con el foco activo y descontrolado en el área de Villa Lago Rivadavia. Lamentablemente, y sin poder cortar la racha, a principios de enero del 2026 se sumaron otros focos de incendio dentro de la misma región, principalmente en el Lago Epuyén, también en la provincia de Chubut.   Aunque las zonas de la comarca Andina son las más afectadas y con mayor peligro tanto ambiental como civil, hubo otros focos que prendieron las alarmas en la provincia de Santa Cruz, principalmente en el Parque Nacional Los Glaciares, que dio inicio al fuego el 04 de enero, pero que en los últimos días del mes la administración federal declaró que ya se encuentran extintos. Dentro del recuento de las áreas afectadas, se quemaron aproximadamente 230.700 hectáreas totales de bosques nativos y zonas rurales, de las cuales comprenden 50 mil hectáreas en Chubut, 10 mil hectáreas en Río Negro, 170 mil en La Pampa, y 700 hectáreas en Santa Cruz.   El desastre está siendo considerado un ecocidio por la magnitud del alcance no solo de la superficie, sino también por la pérdida de flora ancestral, árboles con más de 300 años de antigüedad en la zona, donde también se encuentra “El Abuelo”, un alerce milenario, con más de 2600 años, que podría quemarse llevándose toda la memoria ecológica de la región que tenemos en la actualidad. Del otro lado de la cordillera, nuestro vecino chileno también se enfrenta a focos activos de incendios forestales en la zona centro-sur del país, que comenzaron el pasado 17 de enero, afectando las regiones de Biobío, Ñuble y La Araucanía. Lamentablemente ya se han perdido la vida de 21 personas, aproximadamente 36 mil hectáreas fueron quemadas y 3.781 viviendas fueron destruidas por el fuego. Solo el hombre quema su propia casa La gran pérdida de bosques y fauna nativa nos hace preguntarnos cómo es que se desatan este tipo de desastres, si hay una posibilidad real de prevenirlos y qué se puede hacer para ayudar en la reconstrucción de la biodiversidad. Según la página oficial de la Agencia Nacional de Emergencia argentina, el 95% de los incendios tiene algún tipo de intervención humana, es decir, puede ser intencional o accidental, pero siempre hay una acción que se puede prevenir. El cambio climático y la sequía recurrente desde 2015 también son factores que facilitan el encendido y la propagación del fuego, aunque no son los únicos. En 2016, Estela Raffaele, ecóloga e investigadora jubilada del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inbioma), junto a su grupo de investigación elaboró una lista de las especies de flora que se consideran inflamables, ya que en la Comarca Andina habitan varios tipos de árboles que no se encienden y permiten la dispersión del fuego con la misma velocidad que otros. En una entrevista que hizo Raffaele para el Diario Rio Negro declaró: “Entre las especies se destaca el Pino como dominante dentro de la región, y como el más inflamable porque está adaptado al fuego”. Dentro de un artículo publicado en 2021 por el CONICET, Raffaele explicó: “Existen condiciones climáticas que aumentan la posibilidad de incendios, pero en muchos casos estos ocurren por negligencia humana, porque se han apagado mal los fuegos y porque hay mayor densidad de personas visitando o viviendo en la región”. Y agrega: “Eso también cambia el paisaje e influye en este tipo de problemas. Se necesita mucha más planificación e información para que la población sepa qué significa vivir rodeados de pinos”. Entre juegos políticos y económicos Dentro de las hipótesis que se manejan entre las autoridades argentinas, se ha confirmado la intencionalidad de los incendios, principalmente en la zona de Epuyén. El ministro de seguridad y justicia de Chubut, Héctor Iturrioz, destacó en una entrevista para radio Splendid AM 990 (Rio Negro, Argentina), que se está investigando la intencionalidad criminal en este foco, ya que se habían encontrado restos de combustible cerca del inicio del fuego. Seguido a estas declaraciones, desde el Ministerio del Interior argentino, el domingo 11 de enero se emitió un comunicado oficial en la cuenta de X declarando: “los indicios preliminares indican que estos delitos estarían vinculados a grupos terroristas autodenominados mapuches, con antecedentes de atentados contra la seguridad pública y la propiedad privada, bajo la modalidad de terrorismo ambiental”. Mientras el fiscal general de Chubut, Carlos Díaz Mayer, desmintió la acusación a las comunidades mapuches y explicó que la investigación aún estaba en curso, y que no se habían determinado culpables hasta el momento, la policía provincial de Chubut realizó allanamientos el lunes 12 de enero por la mañana a la comunidad Pulgar Wentuquidel, ubicada en Puerto Patriada. El registro de la comunidad, que estaba temporalmente trasladada porque el fuego le había quemado sus viviendas, se desarrolló increpando a una de las integrantes, llamada Rocío Brizuela, reteniendo sus celulares y revisando tanto sus viviendas provisionales como los escombros que quedaban de su antigua casa. La acusada indicó que la orden de allanamiento no

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